martes, 7 de mayo de 2013

Invitación de Biblioteca Santiago a Primer Encuentro Editoriales Cartoneras






                                      Programa



 Como una forma de promover la lectura y apoyar el desarrollo de las Editoriales Cartoneras en nuestro país, la Biblioteca de Santiago está organizando el "Encuentro de Editoriales Cartoneras". El encuentro comprende los días viernes 17 y sábado 18 de mayo. El viernes 17 de mayo considera la inauguración con una mesa redonda denominada: 

“Ediciones Cartoneras: ¿libro objeto o democratización de la edición?” 

Conversación en torno al enfoque y características de las editoriales cartoneras de acuerdo a la particularidad y línea editorial de l@s exponentes. El día sábado 18 se exponen los libros y se proyectan documentales sobre el tema. Viernes desde las 18.30 hasta las 20.30 y sábado desde las 11.30 hasta las 16.30.

Editoriales Invitadas:

  • Meninas Cartoneras
  • Isidora Cartonera
  • Olga Cartonera
  • Vieja Sapa Cartonera
  • Animita Cartonera
  • Helecho Cartonera
  • Letras de Cartón
  • Calafate Cartonera




Viernes 17 Mayo

18.30 – 20.30: Inauguración. Charla “Ediciones Cartoneras: ¿libro objeto o democratización de la edición?”. Participan: Olga Sotomayor (Olga Cartonera), Kika Valdés (Meninas Cartoneras) y Poli Roa (Cartonera Helecho).  Modera el poeta Raúl Hernández.


Vino de honor.

Sábado 18 Mayo

11.00: Bienvenida de parte de los convocantes
11.15 – 16.45: Exposición de los libros en los stands de cada editorial
13.00: Exposición del documental “XXX”
15.00: Exposición del documental “XXX”
15.45: Finalización actividad.



Están todos cordialmente invitados.








jueves, 2 de mayo de 2013

Nuevas portadas y extracto de CUENTOS DE BARRIO

Nuevas portadas de "Cuentos de Barrio".



Extracto del libro de Alejandra Lagos : CUENTOS DE BARRIO    




Ya de madrugada -tarde para ser noche, temprano aún para ser de mañana- en fin, una hora indefinida, eso sí,  la hora apropiada para hacer un recuento del día. 

Cuántas historias escuchadas, rumores del barrio; cómo adentrarme aún más en las vidas de las personas de estas cuadras, de este un barrio antiguo lleno de historias, inserto en el medio de la gran ciudad, pero que carece de esos adelantos del barrio alto; un barrio donde la gente prefiere comprar en un almacén, en donde pueden desahogar sus alegrías y penas, donde todos se saludan, se miran y se reconocen sin saber detalles, pero sí saben... son vecinos. Un barrio que alberga y acoge a muchos, sin hacer preguntas; un barrio donde te saludan las diferentes culturas de nuestro continente, donde la vida fluye con una interminable mezcla de sabores, olores y colores, donde los niños transitan solos por las veredas, donde en los domingos la feria es extensa, donde encuentras los sabores y los colores son infinitos, las voces con sus cánticos melodiosos, todos... todos diferentes, peleando para hacerse entender. 


Así te das cuenta que en estas escasas cuadras, esta América contenida toda, cada uno tiene un lugar, un espacio asignado; así, en una esquina te llega el aroma  fuerte de un buen ceviche peruano y a la siguiente ves los colores de una cocina colombiana y un poco más allá un uruguayo con su mate; otro poco... ves a un venezolano mirando los plátanos  y todo entre los gritos de los feriantes que ofertan sus productos frescos; la   picardía propia de nuestra gente se torna divertida , pues de repente te das cuenta que las mismas palabras son diferentes según quien las use. Cuántas historias hay escondidas entre tanta gente.


Están los antiguos cités, donde viven muchas familias en cada pieza y cada pieza es un mundo en sí mismo. Están las que antaño eran casas de remolienda, hoy transformadas en pensiones; unos cuantos edificios que creyeron estar en el barrio alto; la plaza llena todo el día, todo el año y a cada hora un habitante diferente.
Cómo contar la historia, si estas son  historias tan privadas, pero tan públicas; por la conversa en el almacén, en la botillería, en la cabina del teléfono, al interior del ciber de la esquina, en la máquina de juego clandestina de día, destapada y libre al atardecer.


En algún momento, en esas palabras cruzadas mientras compramos el pan, el cuarto de azúcar, ese sobre de café, escuchamos diálogos, diálogos que no son más que una forma de hacer patente la necesidad   que todos tenemos de comunicarnos; más allá del apreciado y cordial saludo, están presentes en ellos nuestros  deportistas de sillón, el comentario sobre tal o cual partido de fútbol, envueltos en un colorido lenguaje, atiborrado de deseos ocultos, de frustraciones y alegrías.  Ellos, convencidos de que su comentario es sólo cosa de hombres; por lo tanto pierden el recato en sus palabras  y se dejan llevar por esa extraña pasión deportiva de la contemplación pasiva del deporte, mirando quizás de reojo a la nueva vecina que tiene nuevas curvas que mostrar.  Ellas, con su coquetería natural que emana de sí mismas, sin darse cuenta, o tal vez en la certeza que esta será entendida, permitida, mientras sacan lentamente, eligiendo cuidadosamente cada pan, cuidando hasta el más mínimo detalle de sus movimientos, compartiendo sin darse cuenta una misma realidad  con ellos, hablando de lo que pasa en el mundo más allá de nuestras fronteras de barrio  y cuidando cada palabra, cada juicio emitido sobre lo que aconteció el día anterior, en tal o cual casa y, entre conversa y conversa, los pequeñines corretean entre las piernas de todos, estiran sus manitas pidiendo un dulce, un chocolate; todos miran, son parte del juego de los pequeños que, si hasta cuando salen corriendo por las vereda, siempre hay alguien que está pendiente. 


Los niños, ya un poco más grandes, felices de ser los propietarios de alguna moneda,  llegan hasta allí con sus pesitos, preguntando simplemente para qué me alcanza; felices de ser escuchados, salen corriendo con su compra y  así, entre comentarios de los grandes, están los más jóvenes que ayer eran niños y hoy pasan por la vereda devorándose a la vida,  mostrando que son ya mayores, pues transitan solos y solas por nuestras calles, se detienen, comparten con los ya adultos, opinan, escuchan y son escuchados, se sienten felices y seguramente  piensan, sienten que el mundo es sólo de ellos,  y, como casi al pasar, preguntan por esa chica o ese chico en la seguridad que nadie se da cuenta.
  Así  transcurre la vida de barrio en tiempos de modernidad, en una cultura que sólo se torna más y más individualista; estos pequeños oasis de vida son de verdad un vergel de vida.
   

Se cuentan historias de vida, mientras se pregunta por los puchos, se habla de la delincuencia que nos hiere y obliga a poner rejas, de los despreciados por la sociedad que se sientan en el banco fabricado en la vereda a tomar sus tragos y a compartir sus penas disfrazadas, antes de partir a la pieza que los albergará un día más (...)




Para adquirir ejemplares de este libro, escribir a su autora: 

Alejandra Lagos



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sábado, 20 de abril de 2013

Cuatro nuevos Pequeños Pingüinos se van para Valparaíso...





Cuatro nuevos ejemplares de UN PEQUEÑO PINGÜINO  ¡por fin! se van a Valparaíso  requeridos, obviamente, por la aurora del texto, Marianela Puebla, y abuela de la pequeña dibujante: Angelina. ¿Alcanzaremos a tener alguno para la muestra que se nos avecina? ¡Tiene que ser!


¡BUEN VIAJE!

viernes, 19 de abril de 2013

¡Bienvenida a Yasmín Fauaz!



Ayer celebramos la incorporación de una nueva integrante al proyecto Calafate: Yasmín Fauaz Nuñez, querida amiga que, sin preámbulos, se sumó al trabajo de taller que tratamos de mantener de los días jueves.









Junto a "Plástico" (quien odia las fotografías) trabajamos duro en nuevas portadas para "Cuentos de Barrio".





Yas, además trabaja -entre muchas otras cosas- en la confección de cuadernos y libretas artesanales hechos totalmente a mano, lo que será un gran aporte a nuestros productos finales. Como muestra, uno de estos hermosos encuadernados con tapa dura y grabado original de la autora:





¡Bienvenida Yasmín Fauaz!

lunes, 25 de marzo de 2013

Tarea cumplida / Presentación de "Cuentos de Barrio"


Con la satisfación de haber cumplido el objetivo planteado, ayer fuimos parte feliz de la presentación del libro de Alejandra Lagos:  CUENTOS DE BARRIO.






Este proyecto de edición conjunta entre Editorial Pájaro Negro y Calafate Cartonera se transforma en el primer paso dentro de una propuesta de trabajo compartido. Es así como después de nuestro "debut cartonero", por medio de El Principito, se van abriendo nuevos horizontes en cuanto a lo que se puede hacer en base a colaboración mutua, cretividad y responsabilidad, o sea, respeto hacia el trabajo propio.

Un ambiente agradable, entusiasta y de sana camaradería, en medio de historias, poesía, música y pinturas, fue el que vivimos ayer en la casa inserta, obviamente, en Barrio Yungay -pronta a convertirse en un nuevo centro cultural- , y que sirvió de apropiado marco y cobijo para este especial momento. Imágenes de todo aquello rescatamos para compartir, ya que como creadoras visuales sabemos que el poder testimonial de ella vale, las más de las veces, mucho más que las palabras.





Gracias a todos los que hicieron posible este significativo momento!

jueves, 21 de marzo de 2013

INVITACIÓN / Cuentos de Barrio, de Alejandra Lagos








Una recopilación de historias (reales o ficticias) del Barrio Yungay es lo que publica esta autora, Alejandra Lagos, en un trabajo de edición conjunta entre Editorial Pájaro Negro y Calafate Cartonera.

Este libro en modalidad cartonera, con sus portadas intervenidas con tempera y collage, será presentado el

Domingo 24 de marzo, a las 18 Hrs.
 García Reyes 63, esquina Erasmo Escala.



¡Los esperamos!

miércoles, 6 de marzo de 2013

UN PEQUEÑO PINGUINO, de Marianela Puebla y Angelina.




Nuestro debut en el área dedicada a los niños comienza con este librito cartonero que consiste en cinco láminas de cartón como soporte para los dibujos originales de una niña: Angelina, junto a la palabra de su abuela,  Marianela.



Como resultado de un momento tan lúdico como educativo entre Marianela Puebla y su nieta Angelina, nacen estos minirelatos que tienen la intención de incentivar el imaginario infantil. 
"Tú dibujas y yo escribo". El resultado de esta interacción entre experiencia e inocencia está aquí, en estas cuatro láminas a las que Marianela añade la historia que las guía y convierte un una muestra de ternura gráfica.



Todos los elementos usados para este librito son productos reciclados: adhesivos sobrantes, cartulinas color de envases desechados, restos de tela y hasta palillos de comida china para unir los tarjetones. Es el primero (encargo de la autora), con sus virtudes y defectos. Seguiremos puliéndo los detalles y... ¡esperamos sumar muchos más!